Las abejas almacenan su veneno en una bolsa unida a su aguijón y sólo las abejas hembras pican. Esto se debe a que el aguijón, llamado un ovipositor, es parte del diseño de la abeja reproductiva femenina. Una abeja reina usa su ovipositor para poner sus huevos, así como para la picadura. Las hembras estériles, también llamadas abejas obreras, no ponen huevos y sólo usan sus ovipositores a picar.
Ciertas especies de abejas mueren después de picar, porque sus aguijones, que están unidos a su abdomen, tienen pequeñas púas o ganchos en ellos. Cuando este tipo de abeja intenta volar lejos después de picar algo, parte del abdomen queda desgarrado.
No siempre mueren al clavar su aguijón: Aunque es popularmente conocido que si una abeja te pica es muy probable que muera en el intento, pueden picar a otros insectos o plantas sin necesariamente perder el aguijón y la vida.
Un gran número de medicamentos han sido recomendados contra las picaduras de abejas (adrenalina, medicamentos esteroideos como la cortisona, etc), no obstante el único remedio verdaderamente oportuno es la extracción del aguijón junto con el saco del veneno.
Es conocido que cuanto más se demora en retirar el aguijón, más veneno pasa a la sangre. La abeja después de picar al sujeto o al animal se apresura instintivamente a alejarse, pero los dentículos (mellas) del aguijón lo retienen con firmeza en la piel, junto con éste quedan no sólo las glándulas venenosas y el saco del veneno, sino también los ganglios nerviosos de la cadena abdominal (centro nervioso) que asegura la inervación automática del aparato vulnerante fuera del cuerpo de la abeja, continuando por eso el veneno su penetración en la piel de la víctima. Es por eso, que se recomienda extraer este lo más pronto posible; pero en la mayoría de los casos, la persona picada trata de retirar el aguijón con los dedos y de ese modo comprime hacia la piel toda la reserva de veneno contenida en la glándula. Es preciso por lo tanto, obrar con rapidez y extraer correctamente el aguijón con ayuda de los extremos de las uñas dispuestas en forma de pinzas, conservando de esta forma en la bolsa del veneno la mayor parte del producto.
Para algunos investigadores, las picaduras de abejas pueden causar dos tipos de trastornos: la patología tóxica, cuando al menos 50 abejas pican un sujeto al mismo tiempo, y la patología alérgica, causada por una sola picadura. Por lo común, los apicultores toleran mejor un mayor número de picaduras simultáneas, con respecto a los sujetos no apicultores.
Se ha comprobado que el principal factor alergénico del veneno de abejas lo constituyen las fosfolipasas; estas pueden interferir el funcionamiento del centro respiratorio, aunque también se reporta a la melitina como causante de reacciones alérgicas en ciertos pacientes.

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